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Monitorización fetal continua o intermitente: ¿Cuál se recomienda durante el parto?

27/03/2017
Monitorización fetal continua o intermitente: ¿Cuál se recomienda durante el parto?
Este artículo resume las conclusiones recogidas en la revisión “El uso de la monitorización fetal durante el parto en gestantes de bajo riesgo”, de Marta Jiménez y Anna Pérez, matronas de la Coporació Sanitària Parc Taulí, del Hospital de Sabadell.

En dicha revisión, se cuestiona qué tipo de monitorización fetal se recomienda practicar en gestantes de bajo riesgo: ¿la monitorización continua o la intermitente?
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) no existe ninguna evidencia científica de que la monitorización fetal mejore los resultados del parto, no obstante sí resulta de gran utilidad para los profesionales, pues aporta información sobre cómo se está desarrollando el proceso.

Durante el parto, la monitorización puede realizarse en cualquier momento, pero su uso dependerá de cada centro hospitalario. Algunos recomiendan colocar el monitor desde el principio hasta el final; mientras que la evidencia científica aconseja la monitorización intermitente, es decir colocar el monitor tan solo periódicamente, siempre que el parto evolucione debidamente.

¿Cuál es el origen de la auscultación fetal?

El origen de la monitorización fetal proviene de inicios del siglo XIX, cuando empezó a escucharse el latido fetal para diagnosticar la vida intrauterina. Los primeros indicios de auscultación fetal consistían en poner la oreja en el abdomen de la mujer. Posteriormente, empezaron a surgir los primeros estetoscopios, pero hasta 1876 no surgió el estetocopio de Pinard. [1]





Estetoscopio de Pinard



Durante el siglo XIX, empezó a crecer el interés por identificar patrones de frecuencia cardíaca propios del bienestar fetal, y a principios del siglo XX, la auscultación fetal ya era una práctica establecida en Europa [2].
Los primeros electrodos fetales surgieron en 1960, cuatro años más tarde se detalló el efecto Doppler, y en el 68 se inventó el primer monitor electrónico fetal [1].


Sonografía: Ilustración de la detección del flujo sanguíneo mediante el efecto Doppler. Basado en una imagen de dominio público de Kieran Maher (ver imagen original)


La auscultación de la frecuencia cardíaca fetal es tan importante porque permite detectar a los fetos en situación de riesgo, por lo que es clave para controlar la salud del feto [1].

Monitorización fetal continua frente a monitorización intermitente

La monitorización fetal continua, que fue introducida a partir de los años 50 en las salas de parto, se ha relacionado con un aumento de cesáreas y partos vaginales operatorios [3][4].

Partiendo de esto, en numerosos ensayos clínicos [5][6][7] se ha estudiado la auscultación intermitente frente a la continua, para evidenciar cuál es la técnica más recomendada durante el parto con gestantes de bajo riesgo.

Según la bibliografía más reciente, en un parto de bajo riesgo, tratándose de una mujer sana, sin complicaciones médicas en el embarazo, se aconseja emplear la monitorización intermitente. Por su parte, la auscultación continua se asocia con un aumento de partos instrumentados, y un gran aumento de la tasa de cesáreas [8][9][10].

La ventaja de la auscultación intermitente es que no limita la movilidad de la mujer, por lo que el hecho de poder adoptar diferentes posturas en el  parto, repercute en una mejor tolerancia del dolor, menor empleo de la anestesia epidural, reducción del periodo de dilatación, entre otras cosas [11][12].

¿Cuándo practicar la monitorización fetal continua?

De acuerdo con numerosos estudios, existe una correlación entre embarazos de riesgo, y la aparición de encefalopatías neonatales, parálisis cerebral y muerte perinatal [13][14] , por lo que  en este caso la monitorización fetal continua es sumamente recomendada.

Conclusiones

Con el fin de poner en práctica la opción más adecuada, los profesionales deben conocer cuál es la evidencia científica más reciente. 

En definitiva, de acuerdo con las conclusiones recogidas en la revisión citada [15] , la auscultación fetal continua no debe aplicarse en embarazos de bajo riesgo, puesto que tiende a aumentar la tasa de cesáreas y partos instrumentados.

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Bibliografía

[1]. Royal College of Obstetricians and Gynaecologist. The Use of Electronic Fetal Monitoring. The use of interpretation of cardiotopography in intrapartum fetal surveillance. Londres: Royal College of Obstetricians and Gynaecologist, 2001.
[2]. Gillmer MD, Combe D. Intrapartum fetal monitoring practice in the United Kindom. BJOG. 1979; 86: 753-8
[3]. Neilson JP, Lavender T, Wray S, Quenby S. Obstructed labour: reducing maternal death and disability during pregnancy. Br Med Bull. 2003; 67: 191-204
[4]. Vintzileos AM, Antsaklis A, Varvarigos I, Papas C, Sofatzis I, Montgomery JT. A randomized trial of intrapartum electronic fetal heart rate monitoring versus intermittent auscultation. Obstet Gynecol. 1993; 81: 899-907.
[5]. Vintzileos AM, Antsaklis A, Varvarigos I, Papas C, Sofatzis I, Montgomery JT. A randomized trial of intrapartum electronic fetal heart rate monitoring versus intermittent auscultation. Obstet Gynecol. 1993; 81: 899-907
[6]. MacDonald D, Grant A, Sheridan-Pereira M, Boylan P, Chalmers I. The Dublin randomized controlled trial of intrapartum fetal heart rate monitoring. AJOG. 1985; 152: 524-39.
[7]. Haverkamp AD, Orleans M, Langerdoerfer S, McFee J, Murphy J, Thompson HE. A controlled trial of the differential effects of intrapartum fetal monitoring. AJOG. 1979; 134: 399-412.
[8]. Luthy DA, Shy KK, Van Belle G. A randomized trial of electronic fetal monitoring in preterm labor. Obstet Gynecol. 1987; 69: 687-95.
[9]. Wood C, Renou P, Oats J, Farrell E, Beischer N, Anderson I. A controlled trial of fetal heart rate monitoring in a low-risk obstetric population. AJOG .1981; 141: 527-34.
[10]. Haverkamp AD, Orleans M, Langerdoerfer S, McFee J, Murphy J, Thompson HE. A controlled trial of the differential effects of intrapartum fetal monitoring. AJOG. 1979; 134: 399-412.
[11]. MIDIRS and NHS Centre for Reviews and Dissemination. Informed choice for professionals: positions in labour and delivery. Bristol: MIDIRS, 2004.
[12]. Gupta JK, Hofmeyr GJ. Position for women during second stage of labour. Cochrane Review. The Cochrane Library, Issue 3, 2004. Oxford: Update Software.
[13]. Nelson KB, Ellenberg JH. Antecedents of cerebral palsy. Multivariate analysis of risk. N Engl J Med. 1986; 315: 81-6
[14]. Adamson SJ, Alessandri LM, Badawi N, Burton PR, Pemberton PJ, Stanley F. Predictors of neonatal encephalopathy in full term infants. BMJ. 1995; 311: 598-602.
[15]. Jiménez M., Pérez Anna. El uso de la monitorización fetal durante el parto en gestantes de bajo riesgo. Matronas Pro. 2008; 9 (2):5-11