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La importancia de la Clorhexidina en la desinfección

11/12/2024
La importancia de la Clorhexidina en la desinfección


La clorhexidina es un compuesto químico con propiedades muy diversas en función de su concentración. En bajas dosis, actúa como bacteriostático deteniendo el crecimiento de microorganismos; en altas concentraciones, tiene efectos bactericidas y fungicidas. Su mecanismo de acción permite desinfectar tejidos sin dañarlos, lo cual ha llevado a la OMS a considerarla un compuesto básico para la medicina moderna.

En este artículo, exploraremos sus aplicaciones en el ámbito de la sanidad y recordaremos las contraindicaciones que existen.

 

Mecanismo de acción

La clorhexidina crea una película alrededor del tejido en el que se aplica, impidiendo así que los patógenos se adhieran a las superficies del organismo. De esta manera, evita su proliferación y, en altas dosis, es capaz incluso de dañar su membrana celular, erradicándolos por completo. Su espectro activo es muy amplio y protege frente a bacterias, hongos, levaduras e incluso virus. Pese a ello, la clorhexidina presenta una nula toxicidad para el organismo y no supone un riesgo para la salud si no se padece ninguna alergia o hipersensibilidad.

 

Aplicaciones

La Clorhexidina tiene múltiples usos en la industria sanitaria por su versatilidad y potencia de acción. Entre sus usos más comunes, están:

Desinfección de la piel y tratamiento de heridas externas

La Clorhexidina apenas es absorbida por la piel, de modo que es una sustancia segura para el tratamiento de heridas superficiales y quemaduras. Además, su baja toxicidad permite emplearla en un amplio rango de pacientes, incluyendo embarazadas, lactantes y recién nacidos. En estos casos, la concentración de clorhexidina suele oscilar entre el 1 y el 5%, dependiendo del medio en el que se encuentre disuelta y la finalidad para la que esté destinada.

En el ámbito profesional, la clorhexidina tópica es imprescindible en la preparación de la piel antes de una intervención, ya sea quirúrgica o no invasiva. Esto se debe, principalmente, a su bajo coste y a su amplio espectro, pero también al hecho de que sea un biocida de efecto prolongado y de que no pierda eficacia al entrar en contacto con fluidos como la sangre o el pus.

En estos casos, se puede administrar de distintas formas, dependiendo de la zona que se deba abarcar o la tipología de la intervención. Para punciones o inyecciones, las opciones basadas en la pulverización suelen ser más cómodas; para operaciones quirúrgicas, existen aplicadores precargados o formatos embotellados en distintos tamaños.

Por otro lado, para la desinfección de las manos, hay envases con dosificador que facilitan su aplicación. En estos casos, muchos profesionales optan también por adquirir cepillos quirúrgicos que permitan limpiar en profundidad las manos, contribuyendo así a la asepsia antes de la intervención.


Cuidados periodontales y antisepsia oral

La clorhexidina es especialmente útil para elaborar enjuagues bucales destinados al tratamiento de la gingivitis, la periodontitis y la enfermedad periimplantaria. También se utiliza en el postoperatorio tras una intervención quirúrgica estomatológica porque contribuye a la cicatrización del tejido inhibiendo el crecimiento de patógenos. Del mismo modo, se emplea para acelerar la curación de aftas bucales y para paliar los efectos derivados del dolor de garganta.

El mercado actual ofrece varias opciones para administrar la clorhexidina por vía oral. Existen opciones con monodosis, un formato idóneo para clínicas dentales, aunque también se puede adquirir clorhexidina para uso bucal en botellas de 100, 250 y 500 ml.

 

Precauciones y contraindicaciones

Pese a que la clorhexidina es una sustancia de baja toxicidad, es importante tener en cuenta que las concentraciones, la duración del tratamiento y el método de aplicación pueden variar dependiendo del paciente y el cuadro clínico. Por ello, es imprescindible que un profesional sanitario supervise cada caso y recomiende el formato y el modo de uso que más se ajuste a las necesidades del paciente.

 

Conclusión

Como hemos ido viendo a lo largo de este artículo, la clorhexidina es un elemento esencial en la medicina moderna por sus múltiples aplicaciones, bajo coste y nula toxicidad. Sus usos abarcan áreas tan diversas como el tratamiento odontológico, la asepsia de la piel y la prevención de infecciones. Sin embargo, como toda sustancia química debe ser administrada a consciencia y respetando siempre las especificaciones de cada caso clínico y paciente.

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